lunes, 6 de julio de 2015

jueves, 2 de julio de 2015

La mancha humana

DSC_0401 DSC_0405

Los secretos son como la porquería que se mete debajo de la alfombra, no se ve pero está y tarde o temprano empezará a apestar.
No es algo que se entienda, nada se entiende, las cosas empiezan a pesar, comienza a alargarse una sombra que quizá atraviese generaciones hasta que alguien aclare las cosas, o quizá nunca se aclaren y algo siga pesando y no se entienda el porqué. Tampoco hay que entenderlo todo, aunque quisiéramos no podríamos: "...Coleman se alejó de ella comprendiendo, como fuera de sus lecturas de los dramas clásico griegos nunca lo había comprendido hasta entonces, la facilidad con que la vida puede ser una cosa en vez de otra, hasta que punto es accidental el destino...y por otro lado, lo accidental que parece el sino cuándo las cosas nunca pueden ser de una manera distinta a la que son. Es decir, se alejó sin haber comprendido nada, sabiendo que no podía comprender nada..." 
"La Mancha Humana" Philip Roth
Las fotos de Stephen Shore de algún modo me hablan de esto mismo, gente corriente, lugares comunes, nada se entiende, nada que entender, secretos...la vida sigue su curso.

Banda Sonora:

martes, 30 de junio de 2015

¡Para los exploradores!

DSC_0313 DSC_0323DSC_0317


"No dejaremos de explorar
y al final de nuestra búsqueda
llegaremos a donde empezamos
y conoceremos por primera vez el lugar."
T.S. Elliot

Después de todo el camino, llegaremos a ser ni más ni menos que seres ordinarios.
Buenas noches de verano.


Banda Sonora:

martes, 23 de junio de 2015

Inauguración del verano

DSC_0174 DSC_0189 DSC_0063 DSC_0061


El sábado hice de pinchadiscos. Es un trabajo un poco estresante si a la vez quieres bailar con todo el mundo y no solo delante del ordenador. Al final, después de unas cuántas horas dije: mirar, a partir de ahora las canciones se repiten, jajaja! Y se repitieron y seguimos bailando igual bajo un cielo estrellado espectacular.
!El verano se da por inaugurado¡

Banda Sonora:
Tres
ya!
A bailar!



miércoles, 17 de junio de 2015

Historias nocturnas y evocando a la agricultora

DSC_0019 DSC_0026 DSC_0029 DSC_0036 

Yo por la noche, digo cuándo salgo de noche, hablo por los codos. Todo es cuestión de épocas, porque hay otras veces que no estoy para hablar con nadie e incluso pienso cuándo estoy en un bar "¿Pero de que hablará la gente?", entonces cuándo llega este pensamiento me voy a mi casa, porque en esos casos es dónde mejor estoy. Pero no, ahora no estoy para irme a mi casa, ahora estoy para afuera. Es casi verano aunque no lo parezca, estoy de excelente humor y pronto llegarán las vacaciones.
Se trata de adaptarse al ritmo de la naturaleza, expansión, contracción. Dejar que las cosas pasen  tal y cómo se nos pongan delante. En general observo en mi y en los otros que no dejamos que ocurra esto, queremos controlar las cosas y que sean cuándo nosotros queremos. ¿Acaso nos creemos dioses mitológicos que hacen y deshacen a su gusto? o más bien ¿somos niños caprichosos que cogen perretas sin control? Yo me veo más bien en este segundo caso.
Que no quiero salir en meses, pues no salgo, que quiero salir todo el rato, pues salgo. Si uno se escucha y se deja estar se da cuenta que nada permanece, que todo cambia. Escuchar al cuerpo es dejarnos en paz y expresarnos.
Entonces cuándo estoy expansiva el tema que tengo es interminable y digo lo que pienso sin parar, menos mal que me da por ponerme positiva y verlo todo guapo, porque si me diera por lo contrario no se yo la que iba a armar. Un poco pesada me pongo, eso si, jajaja!
Me siento con mi amiga en el bordillo de la calle porque la noche es muy agradable y queremos fumar un cigarro y hablamos de que hemos hecho en la vida lo que nos ha dado la gana, que hacemos por vivir y sabemos lo que es el ocio, cosa que nuestros padres han vivido de otra manera. Nos sentimos con mucha suerte porque hemos viajado, nos divertimos y trabajamos más o menos de lo que nos gusta y eso es una suerte infinita, siempre y hoy en día más. Y así la noche continúa en divagaciones interminables con unas y con otros, con algún baile de por medio y algún sorbo de cerveza para refrescar y seguir animando la charla hasta casi por la mañana.
Hoy le dedico esta entrada a M, que ahora está menos expansiva. Ya sabes M, el ritmo de la naturaleza es el que es, no se puede forzar el crecimiento de una cebolla ni el de un calabacín, maduran cuándo les toca. Para nosotros es igual. Las cosas caen cuándo tienen que caer y caerán, eso seguro, porque nada se queda como está indefinidamente. Hay que evocar a nuestro aspecto de agricultora. El agricultor hace lo que tiene que hacer, en su justa medida, ni más ni menos, y espera paciente a que crezcan los frutos. A veces llega una tormenta y acaba con todo su trabajo, pero él sigue haciendo lo que tiene que hacer, no se desespera, porque sabe que al final recogerá el fruto. El que ara la tierra, planta, riega, quita las malas hierbas...al final recoge. Eso si, tiene que seguir cultivando para que todo siga creciendo :)

Banda Sonora:
Marehamu George Mukabi




viernes, 12 de junio de 2015

Rayín

DSC_0584 DSC_0573 DSC_0564 DSC_0562
DSC_0561

A la búsqueda del rayín. Los que estamos entre la Cordillera Cantábrica y el mar Cantábrico no nos queda otra.
¡Invocando al rayín!

Banda Sonora:

miércoles, 10 de junio de 2015

Tortillas de berenjena y pepino

DSC_0783

Va a llegar el verano, dicen, y yo digo que aún no me quité los leotardos y que la temperatura es más bien primaveral y el sol brilla por su ausencia.
El tiempo. El clima. Es obvio que me hago mayor, no solo por esto, claro. El tema del tiempo. Ya no somos los de antes, cuándo nos daba igual que lloviera siempre, que no se pudiera ir a la playa, que el agua del mar estuviera congelada. Cada vez más personas a mi alrededor, por unos motivos o por otros, se quejan y me cuentan cómo notan que este clima tendente al gris y a la humedad les empieza a afectar a su estado de ánimo. Ya nos vemos retirados en Benidorm.
Y yo quizá para poder conformarme con más gusto pienso en que si llueve la huerta se riega sola y no tengo que ir a regar, también pienso estos días, por motivo de un libro que estoy leyendo que hay lugares en el mundo mucho más fríos e inhóspitos. Las noches frías de Moscú dónde apenas hay un sitio medio templado para refugiarse, buf! Yo ahí moriría de frío de forma inmediata.
En fin, que llega el verano y con él, los picnics al sol o al gris del cielo, que se yo, que hay que estar preparada para todo.
Estas tortillas son una buena opción para esos planes.
Ultimamente cocino más, creo que esto es síntoma de salud, jeje! Lo que pasa ahora es que no hago fotos y entonces no hay entrada. Que está visto que todo no se puede.
Bueno allá va la receta. Fácil facilísima.
Necesito: Una berenjena, un pepino, medio vaso de bebida de soja, medio vaso de aceite de oliva, un ramillete de menta, un poco de sal, cinco o seis tortillas de trigo.
Corto lo berenjena en rodajas, las salo y las dejo reposar.
Corto el pepino también en rodajas.
Las rodajas de berenjena las paso por la plancha con un poquitín de aceite de oliva. Las voy retirando de la sartén y las pongo en un plato con papel absorvente de cocina para que suelten el aceite sobrante.
Para preparar la veganesa pongo en un vaso de batidora medio vaso de bebida de soja tibio, he observado que si la añado fría, recién sacada de la nevera, es muy probable que la salsa se corte o no coja la textura deseada. Añado también la misma cantidad de aceite de oliva y un pellizco de sal y bato.
Corto las hojas de menta en tiras finas y lo añado a la salsa anterior.
Cojo una tortilla, le pongo una capa de esta salsa, otra capa de la berenjena pasada por la sartén y otra de pepino, este va crudo. Enrollo y corto en dos y lo voy poniendo en un plato para servir.
Es un rollito muy cómodo para comer con la mano y se come frío, por eso para los picnics me parece estupendo.
Buen provecho.

Banda Sonora: