martes, 19 de agosto de 2014

La vida mola aunque a veces sea una mierda

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Y así vamos pasando el verano.
Ya sabemos que cada día es un reto :)
(Las fotos son de Cris)

Banda Sonora:

lunes, 18 de agosto de 2014

El evento del verano

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No creo que me de tiempo a superarlo. El evento del verano fue comer pizza recién hecha de acampada. Sin horno. EN SARTEN! EN CAPINGGAS! MARAVILLOSO! PIZZAAAAAAAAAAAAAAA!
Lo nunca visto! He comido de casi todo estando de acampada, pero pizza recién hecha nunca había tenido el honor. Creo que es insuperable.
La artífice: Pinchín.
Esta pizza se llama Pizza Luis. En el blog de Pinchin veréis la receta. Fácil, rápida, deliciosa, poco gasto energético...
Lo demás también estaba buenísimo. Pinchos variados de babaganush, piparras, atún, pimientos, sardinillas y más cosas que no me acuerdo.
Los días empiezan a acortarse y las noches por el norte comienzan a enfriar. El sábado pasé frío dentro del saco, que rabia!

Banda Sonora:


jueves, 14 de agosto de 2014

De ida y sin retorno

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Escribir me depura,  me sana, es como un exorcismo. Hay cosas que se aclaran, otras vuelan y las dejo ir. Surgen cosas nuevas, ideas nuevas, visiones nuevas. 
Hay días que me apetece escribir aunque a veces no se de qué, ¿no tengo nada que contar? Es muy posible. Bueno, y ¿porqué habría que contar algo?. Otras veces tengo ideas pero no arrancan.
Ahí están, en la foto, los dos polos, el hogar (en forma de tapete) y la imagen-objeto de lo extranjero, lo lejano (posavasos venido de Islandia), los miro y vuelo...
Desde hace unos años se me quitaron las ganas de viajar, me refiero a otros países, regiones, lugares. Tenía toda la energía puesta en otro lado y pensar en hacerme un viaje largo, que no fuera el típico viaje de playa , de ir a reposar en una tumbona a tomar el sol, leer y beber cerveza fría, me daba mal. 
Los últimos viajes largos que hice, y que conste que estoy hablando de viajes en la geografía fisica externa (no se si se me entiende), fueron hace 5 años. En el 2009 fui a Buenos Aires y a Cuba, dos viajes mágicos, maravillosos, dónde vi, aprendí, conocí, descubrí, soñé, cansé, bailé, comí, bebí, trasnoché, madrugué, me embriagué, amé, reñí, agarré, solté...viví!
Bueno, pues ahora me ocurre que me apetece volver a coger el camino físico del viaje. Solo es por ahora una  idea, un anhelo, un hormigueo por el cuerpo que se va traduciendo en ganas, en deseo.
No se a dónde me llevarán mis pies, ni cuándo.
Casi todos mis viajes fueron fruto de agradables casualidades, no fueron viajes muy pensados, ni muy preparados, nunca he sido una buena organizadora de excursiones, de recorridos, amo la improvisación aunque a veces me salga el tiro por la culata y me desespere por sentirme perdida y sin recursos aparentes, al final todo se arregla, como siempre.
Volvería a Cuba (tengo que rescatar las fotos del viaje a ver si hay algo decente)
Volvería a Marruecos. Me apetece Senegal. Sería fantástico ir a la antigua Persia. Sería genial ir a Nueva Zelanda, a Islandia, a Mongolia. También me gustaría volver a Argentina para ir a los confines del mundo. A las Azores, a México, a Népal, qué se yo! mil sitios.
Del viaje no se vuelve nunca igual. Se va y se vuelve otra. El viaje es el camino. En realidad se viaja cada día, no hace falta irse muy lejos, es normalmente en nuestra vida cotidiana dónde encontramos los obstáculos más grandes y también las mayores alegrías.
Hay a veces un deseo de huida en el hecho de viajar lejos, como si pensáramos que al irnos miles de kilómetros, en otra cultura, en otro clima, con otra gastronomía...fuéramos a encontrar lo que nos falta aquí, en nuestra casa. Lo que pasa es que nosotros viajamos con nosotros mismos, nos llevamos a cuestas, con nuestras carencias y nuestras riquezas.
Yo me he dado cuenta que mi mejor viaje es el viaje hacia adentro, a los confines, a los orígenes, a las entrañas de mi misma, ahí si que he encontrado respuestas. No niego que los viajes hacia fuera me han ayudado y he disfrutado de ellos infinito, porque ¿qué es dentro-fuera?¿dónde está esa frontera?, dos caras de una misma moneda que soy yo.
Y como hay tiempos para todo, y como no hay mejor cosa que aprender a escucharse, dejar que las necesidades propias fluyan, respetar los tiempos propios...pues parece que quizá vuelva el tiempo de volver a llenar la mochila.

"A nivel interno se sale del laberinto cuando amoreseamos lo cotidiano" Albert Rams


Banda Sonora:

martes, 12 de agosto de 2014

Autorretrato de invierno

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Queda mucho para el invierno de lo cual me alegro infinito. 
Necesito más verano para calentar, dispersar, expander, nadar, descontrolar...todo de lo más dionisiaco.

Sacudimiento extraño
que agita las ideas
como huracán que empuja
las olas en tropel.

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.

Deformes siluetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como a través de un tul.

Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz.

Ideas sin palabras,
palabras sin sentido,
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.

Memorias y deseos
de cosas que no existen,
accesos de alegría,
impulsos de llorar.

Actividad nerviosa
que no halla en que emplearse,
sin riendas que le guíe
caballo volador.

Locura que el espíritu
Exalta y desfallece,
embriaguez divina
del genio creador.

Bécquer

Banda Sonora:
The Jam

domingo, 10 de agosto de 2014

Planes tristes, tristes planes.

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DSC_1097 Hoy cayó un diluvio, bueno dos, uno por la mañana y otro por la tarde. Los dos me pillaron en malas situaciones. Uno tendiendo la ropa (a quién se le ocurre con esa negrura de cielo) y otro bajando un mini puerto de montaña. 
Mañana madrugo. Hoy ya hice todo lo que tenía-podía hacer y vuelvo a casa con gana de tomarme una cerveza y fumarme un cigarro. Me pongo el pijama y bebo y fumo en pijama. ¡Qué triste plan! ¿O qué? (es que es sábado noche, importante detalle).
Tendría motivos para estar triste pero no lo estoy, eso si, me cazó una incapacidad enorme de quedarme en casa y la verdad es que ya ando cansada de estar por ahí. Y como ando todo el día por ahí (que es verano, que hace bueno, que el agua del Cantábrico está buenísima...), pues no voy a la compra y tengo la nevera vacía, solo tengo un paquete gigante de miso y dos botes de pasta de curry (nada apto para comer así en plan rápido). Pues nada, que ando mendigando comidas y cenas allí donde me las dan. Que no estoy para adelgazar y me parece que algún kilo se ha esfumado viendo como me quedaba hoy una falda que hace meses me apretaba el culo. 
Y andando por ahí pues me podía dar por entrar en algún supermercado o frutería y es que no se que me pasa pero les tengo manía, ¿qué manía? esto está empezando a ser fobia. Detesto ir a comprar, comida, zapatos, ropa, esmalte de uñas, lo que sea...quizá excepto librerías cualquier tienda me parece un infierno.
No me preocupa en exceso este asunto, no os voy a engañar, pero hay veces que la cosa se dramatiza cuando no hay nada en la nevera o cuándo comprar bragas es una urgencia.
Buf, no hay un plan más triste que ir de compras. Si hago comparaciones mi plan de cerveza en pijama en soledad es un fiestón!, aunque piense que todo el mundo ande por ahí pasándoselo en grande en los miles de eventos que nos rodean (así en plan preocupación adolescente, que una no se cura del todo de nada), jajaja!
Y mientras sea esta mi energía seguiré mendigando bocadillos :)

Banda Sonora:



miércoles, 6 de agosto de 2014

Días que no existieron

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La semana pasada un día no existió. Hubo que anularlo por motivos secretos que aquí no puedo desgranar con detalle.
Sí puedo hablar del motivo general que llevó a anularlo (cosa que de verdad nos dio bastante risa, a mi y otras personas de  las que no puedo hablar, jajaja!). Pues eso, el motivo fue una mentira. Dice el refrán "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo". Creo que por ahora no se descubrió la mentira, recemos.
Y a mi esto me da mucho que pensar, mentir, no decir la verdad. Creo que hay muchos tipos de mentiras, mas que tipos, pues la mentira es mentira y punto, motivaciones para mentir. Muchas veces mentimos y  no nos damos cuenta del embuste que estamos metiendo, porque nos lo creemos, porque no nos enteramos, por ejemplo. 
Luego está la gente que acaba de descubrir que se puede mentir. El otro día ante la pregunta de cuál había sido tú último acto creativo, alguien entre risas dijo, que ahora, a veces, mentía....y todos morimos de risa. Qué divertido, volviendo a ser niño y contar pequeñas mentirijillas. 
Luego está la mentira por pura inseguridad, mentiras tan bobas que de verdad no se de dónde salen, deben salir de algún lugar que tiene que ver con lo que dice Guillermo Borja "La mayoría de conflictos que enfrentan las personas son porque desde niños nos han enseñado a mentir y a callar, a no ser claros y directos". Tengo clara una cosa, se que está bien y no tengo nada que ocultar pero voy y lo oculto porque si digo la verdad que van a pensar de mi, voy a dar que hablar, etc, y así perpetuamos la poca claridad, la falsedad, una imagen de nosotros mismos no muy clara y poco verdadera. Mira tú! Y si esto a mi me da igual, pues bien, pero a veces no me da igual, nos sentimos ridículas y poca cosa, por ejemplo por no enfrentar las cosas tal como vienen y por no confiar en nosotras misma, es aquí cuando surge el conflicto.
Luego también mentimos con alevosía, para joder, supongo.  
Pues bien, mentir o no mentir, ese es el dilema. 
Ser lo que soy o no serlo, esa es la cuestión. 
Yo soy fan de que cada uno haga lo que quiera, eso si con claridad y transparencia porque si no vienen luego los arrepentimientos, ay que cansino es esto!. Soy fan de decir lo que se piensa cuando a uno le da la gana, aunque para esto primero me tengo que enterar de qué es lo que pienso-siento, que parece fácil pero no lo es,  es cierto que a veces no es tan simple como quiero y lo hago. Habrá que ir abriendo puertas y ver qué encontramos, puertas que esconden lugares secretos de nosotras mismas. Unas veces encontramos cosas que nos gustan más y otras menos, pero creo que siempre merece la pena. Por lo menos es una aventura y todos sabemos que la aventura mola. 

Banda Sonora:


viernes, 1 de agosto de 2014

Frontera

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De nuevo en un pueblo de mar.
Ahí donde empieza el mar hay una frontera y detrás de la frontera hay algo desconocido. Y existen una serie de hombres y de mujeres que guardan en su interior un anhelo de conocer esos vastos continentes de tierra y de agua.
Unas veces se trata de sobrevivir, por eso se cruza la frontera a costa de todo. Otras veces se trata de ir más allá, por el deseo de conocer, de conocernos, que no deja de ser también una necesidad imperiosa.
En todos los casos buscar otra vida, como dice Manuel Rivas "...hay algo muy fuerte que une al náufrago y al emigrante. La lucha por la supervivencia y el ansia de una nueva vida. Otra vida"
El deseo de cruzar la frontera seguramente es algo intrínseco, aunque para algunos silenciado, de todo ser humano.
Dice Kapuscinski en las primeras páginas de su "Viajes con Heródoto": "...en el fondo, mi más ardiente deseo, mi anhelo tentador y torturador que no me dejaba tranquilo, era de lo más modesto, pues lo único que me intrigaba era ese instante concreto, ese paso, ese acto básico que encierra la expresión <cruzar la frontera>", esto lo decía cuando era un periodista novato que no había salido de Polonia. Luego cruzaría mil fronteras. 
Hay fronteras físicas, otras son de otra índole a las cuales es difícil a veces ponerles nombre, ponerles palabras. En todos los casos se trata de descubrir lo desconocido.
Algunos hablan del mar como un gran útero, dice Thoreau que "el útero es la más fértil tierra" . Bella imagen del mar. Ir a la búsqueda de la fertilidad, de algo que nos siga construyendo y nos ayude a crecer es un hermoso camino para recorrer. Parece que el mar tiene algo que decirme.
Cruzar la frontera muchas veces no es fácil, en la mayoría de los casos hay que echarle coraje, que es el antídoto del miedo, miedo que paraliza y ensordece.
El mar invita y la frontera invita. Todos somos náufragos y emigrantes y el camino está ahí mismo. No digo que sea fácil, nunca lo fue, pregúntenselo a Ulises.

Banda Sonora:
Glenn Gould plays Bach